El 29 de junio de 1966, el periódico YA publicaba una fotografía con una explicación al pie que comienza así: “La tercera promoción (1965-66) del Instituto Social León XIII incluye en esta ocasión una mujer, la primera licenciada en Ciencias Sociales por dicho centro”. La mujer de la foto destaca inevitablemente entre 7 curas, 4 religiosos y un hombre seglar. Mira hacia un lado, con expresión seria y mirada firme. Es María Jiménez Bermejo.
En los años 60, la presencia de mujeres en la universidad todavía era minoritaria y las que llegaban a las aulas solían decantarse por aquellos estudios considerados femeninos como magisterio, enfermería o administración.
A María Jiménez, sus estudios sociológicos del Instituto León XIII y su anterior carrera de Derecho en la Universidad Complutense le servirían como base para profundizar en la situación de la mujer en la década de los 60 y 70 en España. Ella misma había experimentado la ausencia de mujeres en la educación superior. Sus inquietudes feministas le llevaron a formar parte del Seminario de Estudios Sociológicos sobre la Mujer (SESM).
El Seminario de Estudios Sociológicos de la Mujer
Fundado por María Campo Alange, el seminario nació para reflexionar sobre la situación de las mujeres en la sociedad y reivindicar la reconsideración del papel que desempeñaban, generalmente secundario. El SESM, junto con otros grupos, formó parte de la segunda oleada de movilización feminista de España, que surge en los años sesenta y primeros setenta. Ellas sabían que se avecinaba un cambio: llegaba una nueva sociedad marcada por la democracia en la que la mujer debía conquistar su independencia y ser plenamente consciente de ella.

“En España, la mujer no ha pasado verdaderamente por esa época de transición que separa la vida tradicional de la vida moderna. Sin rebeldías, sin audacias, sin lucha -nuestro “feminismo” ha sido casi inexistente-, ha sonado la hora de su independencia. (…) Pero es el caso que estamos necesitados de mujeres plenamente conscientes, en todos los sentidos, para la construcción de la nueva sociedad que ya se avecina”, escribía María Campo Alange en 1967.
El estudio sociológico “Habla la mujer” de 1967
El grupo de mujeres que constituyeron el seminario fueron Consuelo de Gándara, Elena Catena, Mary y Pura Salas, Concepción Borreguero, María Jiménez, Lilí Álvarez y María Campo. Y uno de los estudios más destacados que llevaron a cabo fue el publicado bajo el título “Habla la mujer” en Cuadernos para el diálogo. Entre todas, elaboraron distintos cuestionarios para hacer un sondeo sociológico y abordar el estudio de la situación de la mujer desde el punto de vista cultural, profesional, social, político, religioso, familiar y en relación con el hombre. Una encuesta ardua, exhaustiva y laboriosa que dio lugar a unas conclusiones claras. Existía la necesidad de promocionar a la mujer en la sociedad española.
Reivindicaciones para conseguir la igualdad de la mujer frente al hombre
Al reflexionar sobre los datos obtenidos, las mujeres del SESM apelaban en sus conclusiones al Estado, la sociedad y la familia para que apoyaran a las mujeres jóvenes y así conseguir que la igualdad entre hombres y mujeres llegara a ser una realidad.
Reclamaban:
En este último punto, las mujeres del SESM fueron prolíficas para crear una conciencia y un estado de opinión a favor de la igualdad de las mujeres. Aportaron numerosos estudios sociológicos y artículos periodísticos para conocer la realidad de la mujer, exigir mejoras y denunciar las desigualdades de la sociedad de la época.

El feminismo incomprendido
María Jiménez Bermejo escribió un artículo en “Sábado Gráfico” en 1977 titulado “El feminismo incomprendido” en el que reflexionaba sobre la dificultad de que las propias mujeres sean conscientes de que “lo difundido como propio y característico de la naturaleza femenina es, en su mayor parte, producto de un estadio cultural o, lo que es igual, mera ideología”.
En ese mismo artículo apunta la necesidad de seguir luchando por la igualdad. “Las feministas españolas tenemos que proseguir la lucha, a despecho de que después de cincuenta años sepamos que con la reforma legal se da un paso importante, pero que la misma no conlleva la evolución social. En España hay leyes discriminatorias en contra de la mujer, pero son las actitudes sociales las que en mayor medida ponen de manifiesto que ‘eso de la igualdad’, si quieren, que lo pongan en los códigos, pero aquí, de cambiar, nada…”
Mujeres comprometidas
María Campo, Lili Álvarez, María Jiménez, Pura y Mary Salas y tantas otras mujeres mantuvieron su compromiso de ayudar a mejorar la condición de la mujer y lograr la igualdad frente al hombre en la sociedad, la educación, la familia y en todos los ámbitos durante toda su vida a través de la puesta en marcha de proyectos educativos que empoderaran a la mujer y de la difusión de estudios y artículos. Fueron mujeres que nos precedieron, que abrieron camino en la búsqueda de la igualdad y que inspiraron a otras muchas que llegaron después para continuar con la labor de, poco a poco, conseguir esa igualdad real de las mujeres a nivel mundial en todos los ámbitos de su vida.
María Jiménez escribió en “El feminismo incomprendido” que “tener que ser feminista reivindicativa de derechos en 1977 es una desgracia, pero no queda otro remedio”. Si viviera, ¿todavía daría validez a su reflexión en 2026?
*Este artículo se ha hecho con la colaboración de Gabriela Polak, responsable del archivo de la Fundación Pablo VI



