El día 4 de febrero se clausuró en la Fundación Pablo VI el seminario de Ecología Integral que comenzó en el mes de septiembre, dedicado a reflexionar sobre el Camino de Santiago como itinerario cultural, natural y espiritual para la construcción de la identidad europea. Tras dos sesiones anteriores, en septiembre y octubre, en esta última se ha hablado, como colofón, del Camino de Santiago desde su identidad espiritual y desde los valores, que son, al fin y al cabo, la raíz de la que se nutren todas las demás dimensiones del Camino.
Las dos ponencias, a cargo de la hermana Elena Hernández, religiosa dominica de la Congregación Romana de Santo Domingo y coordinadora del proyecto de acompañamiento y cuidado del Camino de Santiago a su paso por Hontanas; y Mons. Francisco José Prieto Fernández, Arzobispo de Santiago de Compostela, hablaron de cuidado y esperanza: dos palabras que en el mundo en el que nos encontramos, -de crisis de multilateralismo, de falta de liderazgos, de amenazas permanentes a la paz y de vacío existencial- más debemos proclamar a gritos.

La desesperanza es uno de los signos de este tiempo. Las crisis vitales, la falta de expectativas cumplidas, la apatía, la desconfianza y el miedo, o el temor al futuro, se analizan, a veces, desde el enfoque de la salud mental, cuando lo que se vive actualmente es una falta de esperanza en todos los entornos -político, social, educativo, institucional y ecológico- como si estuviéramos, de alguna manera, permanentemente al borde de una catástrofe frente a la que no se pudiera hacer nada.
En medio de esta crisis, este seminario ha tratado de bucear en los orígenes del Camino para hablar de cómo, a pesar de las inmensas crisis sucedidas a lo largo de los siglos, la ruta a Santiago es y sigue siendo una vía de esperanza para Europa y para el mundo.

Así lo explicó el arzobispo de Santiago de Compostela en su conferencia clausura: “la peregrinación es símbolo y, a la vez, realización del hombre que camina bajo el signo de la esperanza y, por ello, se pone en pie y se pone en camino para encontrarse con un horizonte de plenitud”. Evocando las palabras de Benedicto XVI durante su homilía en la plaza del Obradoiro en el Año Santo Compostelano de 2010, Mons. Francisco José Prieto habló de este caminar hacia la tumba del Apóstol como una “búsqueda” de la “verdad y de la belleza”, como una “experiencia de la gracia, de caridad y de paz, de perdón y de redención”. Aunque no siempre la motivación inicial para realizar el Camino es la religiosa, éste se acaba convirtiendo en una apertura y encuentro con la fe, “de redescubrimiento de la identidad cristiana, de comunión eclesial y, por tanto, de reconciliación, de unidad y de paz entre todos los hombres, de reconciliación también con la Naturaleza y de búsqueda de armonía interior”.
La hermana dominica Elena Hernández, de la Congregación Romana de Santo Domingo, es testigo de esta experiencia a través del proyecto que lidera en la localidad de Hontanas, un pequeño pueblo perteneciente a la Provincia de Burgos, donde se acoge a los peregrinos para la escucha, la oración y para aliviar sus pies cansados. “Es en esta vulnerabilidad y en este dolor donde el corazón más se abre”, explica la hermana Elena Hernández, que promueve esta actividad junto con otras religiosas de la Congregación. Aquí paran a descansar física y espiritualmente y descubren cómo el camino compartido “toca” la vida de cada persona, cala y cambia.

Esto es una pequeña muestra de cómo este Camino es una “espléndida vía de humanidad y humanización” también para no creyentes, como dijo el arzobispo de Santiago. “En esta Europa, que encontró y encuentra una de sus realizaciones y expresiones más genuinas en el Camino de Santiago, debemos aprender a escuchar más y con más atención: el Camino muestra que Europa (la humanidad) es un proyecto común, ante todo de personas y pueblos, no únicamente de estrategias políticas y económicas, que deben ser escuchadas para construir mejor una fraternidad social, que nos conduzca a ser un mensaje de esperanza basado en la confianza de que las dificultades puedan convertirse en fuertes promotoras de unidad, para vencer todos los miedos que Europa – junto a todo el mundo – está atravesando”, concluyó.
Aquí puedes ver las anteriores sesiones y el texto completo de la conferencia del arzobispo de Santiago de Compostela.


